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El buen saber sexual – Dra. Olga Marega

El buen saber sexual; es decir, tener conocimientos veraces sobre la sexualidad que se basen en datos científicos y experiencias clínicas, y no en falsos mitos y prejuicios, se relaciona con la salud sexual.
Está demostrado científicamente que uno de los pilares fundamentales para tener calidad de vida es mantener la salud sexual en todas sus etapas. La niñez, la adolescencia, la adultez temprana y tardía; así como también en todas las condiciones de la vida: cuando la persona está sana, o cursa un embarazo, o tiene una enfermedad.
La OMS define a la Salud sexual como un estado físico, emocional, mental y social de bienestar relacionado con la sexualidad, no es sólo la ausencia de enfermedades o disfunciones.
La salud sexual requiere un positivo y respetuoso acercamiento a la sexualidad y las relaciones sexuales, así también como la posibilidad de tener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.
Para que la salud sexual se obtenga y mantenga, los derechos sexuales de las personas se deben respetar, proteger y difundir (Leer nota SALUD SEXUAL PARA EL MILENIO).
Hay dos derechos fundamentales que debemos conocer y hacer cumplir: el derecho a la educación y el derecho al placer.
El primero es fundamental para que niños y niñas desde edades tempranas (desde el jardín de infantes) aprendan a tener una visión natural, positiva y responsable sobre la sexualidad y especialmente que reciban recursos adaptados a su edad para a protegerse sobre situaciones de abuso y explotación sexual; y también que aprendan a respetar a las personas aceptando la diversidad, sin burlas y discriminación para quien es diferente: por su etnia, por su orientación sexual, por su identidad sexual, o por su forma corporal. Los adolescentes y sus riesgos por el inicio sexual cada vez más precoz y sin conocimientos veraces. ¿Cómo puede ser? ¿Con tantos medios de comunicación y con la Ley de educación integral 26150 vigente en nuestro país desde el año 2006? Embarazos adolescentes, infecciones de transmisión sexual, eyaculación prematura, anorgasmia, vaginismo en jovencitos y jovencitas por falta de educación.
Es responsabilidad de padres, familias y docentes de todas áreas y niveles educativos aprender sobre sexualidad para poder educar sanamente sobre la misma.
Hay asociaciones nacionales e internacionales que estudian la sexualidad desde hace muchos años y comparten la preocupación de la educación infantil y adolescente. Todas comparten la idea que la responsabilidad está centrada en las instituciones familiares y escolares. La capacitación docente debería ser plena en estos aspectos, así como también de la familia, para que puedan no solo adquirir conocimientos veraces sobre sexualidad, sino también aprender habilidades y recursos para poder transmitir esos conocimientos a niños, niñas y adolescentes. No es lo mismo enseñar sobre geografía o matemáticas que sobre la sexualidad, porque en esta área tan compleja y sensible, también se involucran las emociones y los valores.
Hay cursos, talleres, presenciales y online, gratuitos y pagos que ofrecen esta posibilidad para docentes, adolescentes, familias. No siempre las instituciones cubren todas las demandas para garantizar la educación y la salud.
La salud sexual es mucho más que la ausencia de enfermedades. El placer sexual y la satisfacción son componentes integrales del bienestar del ser humano, por lo tanto requieren su universal reconocimiento y promoción.
Las personas adultas también deberían aprender sobre el ejercicio de su propia sexualidad (ver programa: INTELIGENCIA SEXUAL) de fuentes confiables para garantizar su bienestar sexual individual y de pareja. Aprender sobre la sexualidad en general, sobre su propia expresión sexual y la de su pareja. Todos somos seres sexuales únicos e irrepetibles que tenemos una propia historia de significados y experiencias. Aprender sobre la satisfacción sexual, sobre las diferencias de género, sobre las respuestas sexuales del varón y la mujer. Muchas veces las parejas sufren mucho y hasta se separan por cuestiones sexuales que se pueden solucionar adecuadamente si se hace una consulta con una fuente idónea en la materia.
A continuación algunos ítems (ver programa: EL CUIDADO DE LA SALUD SEXUAL)

¿Cómo cuidamos la salud sexual?

o Es muy importante hacer una evaluación del estado general de la persona, desde el punto de vista físico, mental, social y espiritual. Como humanos respondemos a las cosas que nos pasan como una unidad; y todo lo que nos afecte en nuestro cuerpo, o en nuestra psiquis, o en nuestro entorno, provocará una consecuencia en nuestro comportamiento. Por eso es muy importante saber cómo estamos en equilibrio con nuestra vida en general
o Las enfermedades generales agudas y crónicas que puedan comprometer el funcionamiento vascular o nervioso de nuestro cuerpo físico sin lugar a dudas podrá afectar el normal desenvolvimiento fisiológico de la respuesta sexual. En algunos casos algunas enfermedades puede afectar la seguridad sexual o la autoestima de la persona, si daña su aspecto físico más que el daño funcional. Hoy en día se considera la disfunción como un “signo de alarma” de algún problema físico que afecte el aparato cardiovascular, que merece ser estudiado para evitar una complicación mayor que pueda comprometer la vida de la persona.
Es fundamental conocer que enfermedades crónicas pueden tener. Si alguien tiene una diabetes, o una hipertensión descompensada, o una enfermedad psiquiátrica o cardiovascular, “debería estudiar y tratar su enfermedad de base para recuperar en primera instancia su estado de salud general”.
o Esta condición es fundamental para que podamos contar con un cuerpo físico en condiciones de responder al estímulo sexual, y una mente más tranquila que permita focalizar la atención en los estímulos eróticos sin distracción.

o Las situaciones transitorias de stress por las que pueda atravesar la persona o su pareja pueden comprometer la salud sexual. Muchas veces cuando no se les presta la debida atención, pueden ser causantes de disfunciones.

o Los hábitos de vida se relacionan mucho con la salud sexual. Si la persona es sedentaria tiene más posibilidades de sufrir disfunciones, que si practica alguna actividad física o deportiva en forma regular.
o Los tóxicos: alcohol, cigarrillo, drogas, etc son muy dañinos para la salud en general en ambos sexos, y sexual en especial.
o El consumo de medicamentos para afecciones agudas o crónicas que pueda sufrir una persona muchas veces afectan a la sexualidad. Ej: antihipertensivos, algunos psicofarmacos, hipolipemiantes, antiulcerosos, antiandrógenos, etc
o La alimentación saludable es fundamental para garantizar una buena calidad de vida en general y un saludable desempeño sexual. La alimentación regular rica en frutas, verduras, lácteos descremados, cereales, carnes magras ayudan a mantener un adecuado consumo de los ingredientes nutricionales que nuestro organismo necesita a diario para enfrentar los desafíos de la vida.

o La práctica sexual placentera es causa y consecuencia de buena salud sexual. Y aunque este ítem pareciera ser muy obvio, lo que muchas veces veo en el consultorio es personas que tienen relaciones sexuales insatisfactorias y no hacen nada para revertir la situación. En muchas ocasiones porque no saben que podrían buscar una solución a su problema, o en otras porque no quieren aceptando esa realidad resignadamente como normal para su edad o sexo. El mantener relaciones placenteras hace que se desee repetir la experiencia.

o Mantener presente la seducción
Uno de los mitos más frecuentes de la sexualidad es que el deseo debe aparecer ante cualquier situación personal o de la pareja. La realidad nos indica que no siempre lo es, ya que son muy escasas las experiencias en la vida real donde el deseo sexual es espontáneo. Al erotismo hay que ayudarlo y mucho más cuando las personas o las parejas están inmersas en situaciones biológicas, psicológicas o sociales desfavorables, o son relaciones de mucho tiempo. Se podrían citar una variedad de ejemplos para los dos sexos: la disminución de las hormonas sexuales y sus consecuencias corporales y conductuales, algunos medicamentos, algunas enfermedades físicas o mentales, desfavorables o insatisfactorias relaciones de pareja, familiares o laborales, etc.
Hay muchos recursos que se pueden utilizar, para favorecer y mantener el deseo sexual presente. Cuando estos se utilizan adecuadamente podemos ver que en un nivel inmediato van a facilitar el placer mediante la exacerbación de los estímulos sensoriales en ambos sexos, y en un nivel mediato van a dejar la huella en el cerebro del recuerdo de una experiencia senso-sexual placentera, condición que debe estar presente para que se quiera repetir.

o Innovación de los escenarios eróticos para recrear distintas formas de seducción y no caer en el aburrimiento. Algunos crearan un efecto de halago que es muy poderoso a nivel mental para incentivar la pasión, y otros un efecto de excitación corporal y genital, indispensable para el placer. Es muy erótico compartir historias sexuales o fantasías, usar lencería erótica, cambiar los escenarios del amor, utilizar juegos y lectura erótica, usar velas, aceites para masajes, adornar la habitación, etc
Y también practicar el halago mutuo. Todo lo bueno y positivo que se diga y haga para halagar a la pareja nunca estará de más. Lo que ya se conoce como obvió, (…es obvio que te quiero, es obvio que me gustas, es obvio que….) se puede repetir una y mil veces. No siempre lo que se considera obvio para uno tiene un significado universal. Es muy positivo escuchar que uno es amado y deseado, que uno es hermoso, atractivo, etc…
Recordemos también que una pareja saludable generalmente está construida por afecto y pasión. Ambas condiciones necesitan ingredientes diferentes para seguir presentes entre ambos, sobre todo cuando el tiempo transcurre y se agregan nuevos distractores a la relación. Para seguir queriendo es necesario sentirse querida/o, respetada/o, cuidada/o, amado/a y algunas cosas más propias de cada persona. Pero para seguir deseando, además de todo lo anterior, necesitamos seducción, innovación, fantasía y juego.

Dra. Olga Marega.
MP92193

Médica especialista consultora en Obstetricia-Ginecología.
Especialista en Sexología clínica. Máster en Sexualidad Humana.
www.sexualidadyeducación.com
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Consultorio: Maipú 370. (0249) 448444.
Tandil. Argentina
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2017-11-30T15:57:50+00:00