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El #Me Too y su contracara argentina #Miracómonosponemos
Para La Gaceta- Tucumán
21/12/18

– Partamos del movimiento y el nombre elegido como hashtag en las redes sociales norteamericanas y que luego se viralizó, que es Me too (en español Yo también). Esto ocurrió en octubre de 2017 para denunciar la agresión y el acoso sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein. La frase, utilizada durante mucho tiempo en este sentido por la activista social Tarana Burke, fue popularizada por la actriz Alyssa Milano, quien animó a las mujeres a tuitear sus experiencias para demostrar la naturaleza extendida del comportamiento misógino.

– A nivel mundial se sucedieron denuncias y nuestro país no quedó al margen. Sí rescato que el nombre de nuestro movimiento es de posicionamiento desde otro lugar, más abarcativo, inclusivo y con mayor fuerza que el norteamericano. La fuerza de las actrices argentinas a la hora de hacer la denuncia y el dramatismo que se imprimió, movilizó estructuras arcaicas de poder patriarcal. En el acto hubo gente que se solidarizó con el actor poniendo en duda la denuncia de la actriz, que porque lo hizo de determinada manera, que porque sale en grupo y se sonríen. O sea, la mujer debe pagar con su vida y ni aún así es suficiente porque siempre está sospechada.

– Esto es producto de una educación machista donde las mujeres resultamos funcionales a la estructura, replicando el mensaje en la familia, donde durante mucho tiempo esta mujer tuvo que callar los atropellos, de todo tipo incluidos los sexuales porque estaba mal visto que elevara la voz, que proteste, que se exprese. El dicho calladita te ves más bonita, aún hoy circula en algunos espacios. Muchas personas creen que porque la mujer hoy accede a lugares que antes le estaban vedados, estas situaciones ya no ocurren o tienen que ver con seducciones no aceptadas y no con situaciones de acoso y abuso.

– El hombre tomó como cierto el hecho que la mujer cuando dice que No, es Sí. O sea, si esto se lo toma como cierto en el ámbito laboral, profesional, científico, doméstico y afectivo, pensemos la hecatombe que debiéramos haber producido a nivel mundial. Entonces, quienes tenemos que descubrir qué es lo que deseamos, cuándo y cómo lo deseamos a nivel sexual y en todos los otros aspectos de nuestras vidas, somos nosotras mismas. Nuestros compañeros varones, bastante tienen con lo propio.

– La idea es simple. Hay derechos que respetar. Como humanas, tenemos derechos, humanos, sexuales y reproductivos. Y debemos ser escuchadas. Si decimos no queremos tener relaciones, caricias o juegos, es asi. No!

– El hecho de poder avanzar en la igualdad entre los sexos es beneficioso también para los varones, porque no necesitan aparentar que saben cuando no es así y se puede recorrer un camino de aprendizaje y descubrimiento mutuo, sin presiones del grupo, ni de la familia ni del estereotipo del macho que todo lo puede y sabe.

– Es así como las nuevas masculinidades aceptan este desafío y no tratan de enseñarnos a las mujeres cómo y qué sentimos. El yo te explico, se deja de lado y esto repercute favorablemente en las relaciones humanas.

– Desgraciadamente no pasa así con todos los varones, aparecen estos varones machistas, misóginos, que se sienten descalificados porque una mujer los rechaza, se ofenden, se enojan, y violentan a la mujer de cualquier forma.

– Quienes no son así, no deben sentirse ni interpelados ni amenazados por este movimiento que luego de siglos de silencio decidió hablar y no tolerar más situaciones ultrajantes.

– El juego de la seducción debe darse en un ámbito de igualdad, de respeto, de escuchar al otro/a, de estar atento/a a sus manifestaciones. En ese sentido no nos vamos a equivocar, entonces será un verdadero juego de seducción de intenso goce y no una situación de acoso o abuso donde la mujer está en una posición de vulnerabilidad y exposición.

– Algunos hombres, actores ellos, respondieron al hashtag con sus experiencias propias de acoso y abuso, mientras otros reconocieron comportamientos pasados contra mujeres creando el hashtag #HowlwillChange (Cómo voy a cambiar).

– En nuestro país todavía estamos sin este movimiento. Sería bueno que los varones abusados al igual que las mujeres, no se vean expuestos y denostados por las redes defendiendo desde instituciones hasta personas abusadoras. Que a esa persona en particular no le haya pasado, no significa que no ocurra. Poder poner en palabras una situación de acoso, abuso, violación, a veces lleva toda una vida, otras, ni siquiera se lo dice. No minimicemos estas situaciones donde hay una intromisión a lo más íntimo del ser humano.

– Esto ocurre en los distintos ámbitos, por eso es fundamental que a través de la educación, la sensibilización y la capacitación comencemos a deconstruirnos para poder construirnos como una sociedad más igualitaria, justa, donde habite la ternura.

Dra. Amelia del Sueldo Padilla
Medica sexóloga – Presidenta AASES (Asociación Argentina de Sexología y ed. Sexual)