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“Tantra: técnicas para fortalecer la comunicación e intimidad en la pareja. Parte II”-  Dra Olga Marega _ Junio 2018

Parte II

Las disciplinas orientales tienen una concepción muy diferente del ser humano (tanto varón como mujer), que los sistemas religiosos o espirituales de Occidente. Por lo general, estas disciplinas lo ven en unidad con Dios y el universo. En la unión sexual la pareja realiza rituales para honorar el encuentro entre ellos, que es mucho más que genital. Los amantes se expresan sexualmente haciendo el amor, utilizando la fuerza de la sexualidad para alcanzar la espiritualidad. También aprenden a trasmutar esa fuerza vital como fuente máxima para revitalizar los centros de energía.

Las disciplinas orientales, además, consideran que el amor es la verdadera esencia del hombre. Esta es la razón fundamental por la cual la pareja que practica tantra requiere una común intención, porque es un encuentro sagrado de amor. En ese encuentro íntimo, la pareja aprende a disfrutar de todos los sentidos como fuente de placer y comunicación. También aceptan la existencia de más de un cuerpo físico. Según las escuelas orientales nuestro cuerpo es mucho más que biología. Mientras el cuerpo físico contiene órganos, sistemas y la mente consciente; el cuerpo etérico o pránico contiene centros de energía llamados chakras, que se corresponden con glándulas u órganos vitales del cuerpo. En cada uno de los chakras reside una habilidad psíquica especial, y también se asienta la mente inconciente. La energía circula a través del canal espinal, y su movilización entre los centros de energía desbloqueados revitaliza el cuerpo físico. Estas escuelas valoran la sana circulación de energía como una fuente vital de nuestro bienestar físico, emocional y espiritual.

Las diferencias más significativas entre los sistemas religiosos y espirituales orientales y los occidentales en relación con la sexualidad, están basadas en su significado. La tradición judeo-cristiana occidental ha orientado fundamentalmente el amor y la sexualidad hacia la procreación, reprimiendo la libre expresión amorosa que no esté encausada hacia tal fin, o se exprese dentro del marco del matrimonio. Además, en relación con el placer, generalmente la cultura occidental tiene una visión muy genitalizada de la sexualidad, ya que las distintas variantes de expresión, en su mayoría, están limitadas a la expresión genital. Por esa razón, algunos autores consideran esta orientación como coito centrista y falocéntrica, dirigida al logro del placer causado por la penetración. Al respecto, se tiene una excesiva valoración de las condiciones (tamaño), y funcionamiento, (lubricación vaginal, erección, control de eyaculación), de los órganos sexuales, especialmente los del varón. En cambio, las culturas orientales valoran al encuentro sexual como algo mucho más trascendente que una forma de compartir placer físico, porque lo consideran como una unión de almas en un acto de amor, en el que varones y mujeres aprenden a expresarse con múltiples orgasmos para transmutar la energía sexual y disfrutar de encuentros prolongados y muy placenteros. La finalidad es honorar la relación y obtener energía que revitalizará sus órganos y sistemas. El acto de penetración es practicable y se disfruta, pero no es condición fundamental del placer. Los varones aprenden a tener múltiples orgasmos sin eyacular para poder reutilizar la energía el máximo tiempo posible. El tantra, a diferencia del Tao, otra disciplina que también une la sexualidad con la espiritualidad, permite que el varón eyacule pero enseñándole a retrasar este tiempo biológico.

Algunos autores que transmiten este conocimiento, afirman que aunque la energía vital se puede obtener también de los alimentos y del oxígeno que respiramos, la fuente sexual es la más poderosa para revitalizar el cuerpo y el alma humana. Mediante el uso las de técnicas del tantra, la pareja occidental que goza de un satisfactorio estado de salud sexual puede encontrar otra modalidad de expresar su amor, y enriquecer el vínculo afectivo. El tantra también puede beneficiar a las personas que sufren disfunciones sexuales, ya que pueden aprender a utilizar los sentidos en la seducción y expresión de su amor.

Dra. Olga Marega Médica especialista consultora en Obstetricia-Ginecología. Especialista en Sexología clínica. Máster en Sexualidad Humana. Co. coordinadora Filial La Costa de ASSES (Asociación Argentina de Sexología y Educación Sexual)

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2018-06-17T20:10:56+00:00